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es

ESTAR SILENCIADO O PERMANECER EN SILENCIO

Y pensó
¡que se haga el silencio!
Y apretando el botoncico
el silencio
lo inundó todo.

 

Qué poético, pero real. La verdad es que en muchas sesiones presenciales seguro que te hubiera gustado poder aplicar el silencio inmediato, tener el poder y la autoridad sobre que alguien hable o deje de hablar. Detener inmediatamente esos corrillos que se formaban que lo único que hacían era impedir que la sesión siguiera su curso, alcanzar su propósito, pero oye… ¡tan difícil es seguir la agenda!. Seguro que te hubiera gustado que las personas automáticamente dejaran de hacer lo que estaban haciendo para escuchar tu voz, la de la persona que debe dar la siguiente instrucción. Apretar el botoncico. 

 

El silencio, como sabrás, no es garantía de atención, ni de intervención, ni siquiera de escucha. El silencio es silencio y punto, y en nuestras sesiones digitales quizás es incluso más frío y distante. Diría que en nuestra facilitación es interesante entender de qué mejor manera podemos ir comprobando no sólo el silencio, sino la evolución de la atención, la intervención, la comprensión y la escucha. Incluyendo ahí, la gran diferencia de hasta qué punto la persona se está haciendo responsable de su propia interacción y está aprendiendo a través de estas nuevas formas de comunicación.

 

Una de las prácticas más empleadas en sesiones de grupos grandes en entornos Agile, y una de las que facilitando presencialmente más se puede aproximar a ese botón mágico, ha sido siempre el silencio autoorganizado. «Si en algún momento me ves a mí o a otra persona de la sesión con la mano levantada, por favor, deja lo que estés haciendo y levanta la mano.» Esto nos permitía generar esos espacios de sincronización en el momento que algún participante quería plantear alguna duda o bloqueo, introducir algún cambio sobre algo que no estaba funcionando o pasar a lo siguiente. Algo bonito, responsabilidad de todos.

 

Y no, no voy a seguir por ahí, que me entra añoranza de todos esos espacios presenciales y al final no hablo de lo que tenía que hablarte. Lo que me ha llevado a escribir este artículo es la cantidad de sesiones en remoto en las que he estado presente y facilitando, dónde el silencio no ha sido aplicado adecuadamente. Normalmente dando indiscriminadamente al botoncico. Creo que hay una gran diferencia entre permanecer en silencio y estar silenciado, espero que puedas explorarla conmigo.

Estar silenciado

 

Las herramientas digitales de comunicación que hayas podido utilizar en tus sesiones en remoto te darán la posibilidad de silenciar a todos los asistentes o a personas individuales, o que ellos mismos lo hagan dependiendo de la situación. Incluso, algunas de ellas como en el caso de Zoom, te permiten hablar mientras tengas pulsada la tecla Espacio, para luego volver a estar silenciado.

 

El problema más común que nos plantean en los cursos de facilitación digital es conseguir que las personas intervengan. Y en este artículo no abordaremos la cantidad de opciones que hay para conseguir este propósito, pero sí que para que las personas puedan interaccionar con libertad puede ser contraproducente incorporar una barrera adicional. Cada participante, en primera instancia, debería hacerse cargo de su propio entorno: del sonido de su casa o de su oficina, de su micrófono, de su conexión para trasmitir, de su concepto de cuándo intervenir y cuándo esperar escuchando o preparando su intervención.

 

Dejar de estar silenciado también supone que la persona tiende a hablar sin comprobar previamente si está en mute. Sumado a eso, para alcanzar el amado botoncico, debemos mover el ratón por la pantalla y clicar, con el correspondiente riesgo de pinchar en otro lugar con consecuencias poco recomendables. Mucha rapidez para compartir no aporta no. El concepto de estar silenciado podemos aplicarlo también al propio chat, y a la cámara, que aporta información complementaria al propio lenguaje oral. Como recomendación, hacer dinámicas de activación iniciales que sienten las bases de interacción de lo que viene a continuación serán fundamentales en nuestras sesiones digitales, y más cuando estamos en un momento increíble para experimentar y aprender.

 

Permanecer en silencio

 

A diferencia del patrón más habitual dónde partimos del silenciar a todos o animar a que las personas se silencien con el botoncito. ¿Por qué no partir de la situación contraria? Todo el mundo con sus micrófonos abiertos y siempre que sea posible con sus cámaras activadas.  Generaremos así un espacio de igualdad en la posibilidad de intervenir, sin barreras de entrada y mayor rapidez a la hora de incorporar información a la conversación.

 

Cuando abordamos la preparación de una sesión o estamos inmersos en ella, debemos tener en cuenta qué formas de comunicación van a estar presentes y a través de qué canales digitales. También, debemos tener la suficiente honestidad y humildad en muchos casos para recordar que la mayoría de relaciones que hemos desarrollado en nuestra vida han sido en el cara a cara, en el cuerpo a cuerpo, en el piel con piel. Estamos en un momento de explorar, de experimentar y sobre todo de aprender cómo evolucionar la relación de las personas que no están cerca.

 

Y por ello, también de fallar, de hacer ruido innecesario, de errar en las interacciones, de no tener el mejor micrófono del mundo, de que la cámara no me enfoque la cara, de no poder controlar, por dios, las interrupciones grandiosas de nuestras hijas e hijos solicitando atención, de que la wifi se vaya, de no tener un backup para la sesión, de que se me bloquee el ordenador porque la RAM no da para más, de que los técnicos de la herramienta X hayan decidido hoy a esta hora en este minuto cuando estoy con 80 personas hacer una actualización piiiiiiiiiiii. Respiremos. Otra vez. Todas estas opciones nos generan un espacio de oportunidad, de incorporar a nuestro aprendizaje una experiencia en remoto y digital que nos hará estar mejor preparadas y preparados para el futuro.

Estar silenciado o permanecer en silencio, esa es la cuestión

Pues depende. El factor más determinante que te recomiendo a tener en cuenta es que analices el patrón de dinámica que vas a utilizar. Te pongo varios ejemplos.

 
  1. Patrón webinar: si estás planteando una exposición como elemento principal y dónde las preguntas tienen un hueco al final o tras cada bloque, silenciar el audio de todos puede ser una buena opción. Aún así, para fomentar la interacción indicaría a las personas que escriban sus preguntas o reflexiones en el chat, o incluso si tienen la cámara puesta que confirmen con sus manos si se escucha bien o no, o te respondan preguntas de sí o no.
  2. Patrón sincronización rápida diaria: es típico en muchos equipos plantear sincronizaciones rápidas diarias. El set-up adecuado para estas sesiones es que partamos de la forma más interactiva posible, es decir, cámara ON, micrófono On, panel interactivo On y chat On (secundario). Normalmente son sesiones dónde suele haber turnos de intervención y las interrupciones son enriquecedoras por el planteamiento de dudas o de risas y bromas, tan necesarias.
  3. Patrón brainstorming o colaborativos similares: si estamos planteando una sesión dónde buscamos que la gente aporte el mayor número de ideas, problemas, soluciones, estrategias u la construcción de elementos colaborativos.  ¿Voz o no voz o ambas? En este tipo de sesión debemos jugar muy bien con los espacios en silencio, los espacios de conversación de 2,3,4,5 personas y con las puestas en común. Aún así, en ningún caso haría que las personas estuvieran silenciadas, ya que puede restarnos velocidad y la resolución rápida de cualquier bloqueo.
 

El control de los espacios de conversación y plantearlos como algo sencillo será nuestro principal objetivo. Por ello, salvo que sea sumamente necesario por el patrón de dinámica que estemos empleando, recuerda si es absolutamente necesario tener a la persona silenciada.

Cómo continuar

Recordando esa bonita dinámica de silencio autoorganizado, te animaría a listar tus dinámicas e interacciones más comunes que estás teniendo en la nueva realidad. De ahí, revisar con cierto detenimiento cómo estás aplicando los silencios en la intervención puede ayudarte a fomentar un uso distinto del canal digital. Y también explorar todas aquellas que has olvidado que hacías antes y experimentar cómo hacerlas nuevamente.

y…

Gracias por haber llegado hasta aquí. Me gustaría comentarte que una de las mayores ventajas que para mí ha tenido fomentar permanecer en silencio sobre estar silenciado, es la reducción del multitasking. Sí, sí, como lo lees. Debido a que las personas están siendo escuchadas tienden a evitar que otros se den cuenta de que están haciendo otras cosas, por tanto, más probabilidad de que acaben prestando atención a lo que ocurre y siendo partícipes de ello. Esto no se consigue sólo con el control del audio, sino también con el uso adecuado de la cámara, de tu propio lenguaje corporal, de …. pero eso, eso ya es otra historia.

 

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